Hay dolores que tardan muchos años en encontrar las palabras para ser contadas.
En esta primera novela, Diana Ávila construye la historia de una niña que crece en un barrio del conurbano bonaerense, rodeada de mujeres que cuidan, trabajan, enseñan y también callan. Entre juegos, mandatos, afectos y silencios, la protagonista empieza a descubrir un mundo que todavía no comprende del todo, pero que marcará para siempre su manera de habitar el cuerpo y la memoria.
Con una escritura precisa y profundamente sensible, Dios castiga a las niñas malas es una novela sobre los vínculos familiares y los caminos que se construyen para nombrar aquello que durante mucho tiempo permaneció en silencio.
Una voz literaria que irrumpe con fuerza y confirma a Diana Ávila como una autora para seguir de cerca.
Hay dolores que tardan muchos años en encontrar las palabras para ser contadas.
En esta primera novela, Diana Ávila construye la historia de una niña que crece en un barrio del conurbano bonaerense, rodeada de mujeres que cuidan, trabajan, enseñan y también callan. Entre juegos, mandatos, afectos y silencios, la protagonista empieza a descubrir un mundo que todavía no comprende del todo, pero que marcará para siempre su manera de habitar el cuerpo y la memoria.
Con una escritura precisa y profundamente sensible, Dios castiga a las niñas malas es una novela sobre los vínculos familiares y los caminos que se construyen para nombrar aquello que durante mucho tiempo permaneció en silencio.
Una voz literaria que irrumpe con fuerza y confirma a Diana Ávila como una autora para seguir de cerca.